domingo, 17 de septiembre de 2017

La Bicicleta IV




          Pisar con los pies descalzos una nuez puede ser doloroso y engañoso. Es dañino para el pie y  la nuez parece hermética e  infranqueable.
         Si en cambio pisamos apenas la nuez con un zapato de media suela, la cáscara se quiebra a nuestro paso y deja el fruto al descubierto. Lo mismo si ponemos la nuez en la bisagra de una puerta y luego cerramos la misma cuidadosamente. De estas formas se presenta un problema y es que el fruto se mezcla con los diminutos trozos de cáscara y a veces, al comerlo, nos sentimos estafados, dolidos  y -¿por qué no?-con un sabor amargo. 

         Si utilizamos un casca nueces, obviamente, el fruto queda limpio y bien separado de la cáscara. Recién ahí uno puede verificar si el fruto cumple con lo que uno espera o, en su defecto,   está pasado y negruzco. Si uno tiene hambre, se lo come apenas pelado, y se banca la pelusa aunque no sea durazno. Si uno quiere realmente disfrutar el fruto -valga la redundancia-, si uno está motivado ya sea por el hambre o por las ganas de comer, o simplemente  porque ya ha comido nueces antes y desea volver a sentir ese placer,  se esmera y logra separar la parte buena de la pútrida y al fin, saborear la nuez tan complicada. De lo contrario, faltando todo tipo de motivaciones, cáscara y fruto van a parar a la basura. 


       Pareciera que este tema de separar lo fructífero de lo infructuoso, esto de encontrar lo nutritivo sin someterse a lo debilitante, de discernir lo aparente de lo real, depende de la motivación que uno tenga para lograr el objetivo y  –claro- de contar con las herramientas adecuadas.  
 
          Tratar de encontrar analogías entre  las estrategias para disfrutar de una nuez y las formas que uno  debiera llevar  a cabo para conocer lo “jugoso” de una relación me llevaría tres minutos si no fuera por los “pero” que me están apareciendo desde que arranqué a andar en bici hace 20 minutos.

No se puede pisar descalzo una relación, ni un vínculo. Y  la frase “pisar descalzo una relación” o “ pisar descalzo un vínculo” es hermosamente poética e invita a algo auténtico y puro.


          Es lindo tener un compañero los domingos. Tal vez la palabra “bisagra” sea una preciosa metáfora para el vínculo armonioso entre dos personas pero ya está muy bastardeada en filosofía política. “Bastardear palabras” también es una metáfora y una forma de hacer política.


Concentrate ¿Qué parte de la relación estaría representada por  la nuez? ¿La otra persona? ¿El vínculo? ¿Su cabeza? ¿Qué parte debiera  aplastar con un casca nueces para ver la verdad de esa persona, vínculo o cabeza?  Si fuera su cabeza, todo mi razonamiento se volvería un policial.

martes, 22 de agosto de 2017

Dios no insiste

           Pirucha; se llamaba Pirucha y eso a nosotros nos causaba mucha risa, mucha. Es que mi abuela, le llamaba pirucha a otra cosa... Lavate la pirucha y cambiate la bombacha -nos decía. Entonces, Pirucha, su nombre, el de la mamá de los tres hermanos que eran nuestros amiguitos de la escuela, era motivo de todo tipo de miradas y sonrojos y carcajadas cada vez que escuchábamos a alguien nombrarla. Ni qué decir cuando la nombrábamos nosotros mismos, los cuatro hermanos compañeros de clase  de los tres hermanos, hijos de Pirucha. En fin, Pirucha sentenció Gracias a Dios soy atea. Y  a mi me cambió el mundo. Lo pronunció sin darle demasiada importancia mientras bajábamos del segundo piso a la planta baja en el ascensor (o descensor en este caso) del hotel romano, donde las dos familias nos habíamos encontrado por casualidad en las épocas que empezaban a escasear los últimos restos de  plata dulce. Tal vez Pirucha había leído esa frase en algún diario, o se le había ocurrido a ella misma y a mi me cambió el mundo. A veces las palabras impactan tan profundamente en la vida de un niño. Una ocurrencia así, hoy día no es ocurrencia, y si lo fuera, en tres minutos se convertiría en meme o en un cartel rojo de facebook re linkeado infinitas veces. Pero Pirucha, en el año 1980, la pronunció cara a cara y frente al espejo del ascensor de Roma, Italia, al cual yo, por mi escasa estatura no llegaba a verme pero sí podía ver su reflejo. La cara de Pirucha: Gracias a Dios soy atea, le dijo a mi madre. Y las dos se rieron el rato que duró el descenso. Tal vez fuera una frase que se podía decir en Italia pero no en Argentina. Por eso la risa. Y por eso a mi me cambió la vida, a los nueve años por  primera vez  comprendí, tuve noción, incorporé el signo lingüístico con su imagen acústica para construir el significante contradicción. 

              A veces intento recuperar la primera vez de todas las cosas. En mi propia persona me cuesta bastante. Cuándo fue la primera vez que me reí de algo. Cuándo comprendí por primera vez la relación entre dos o mas cosas que por su incoherencia o coherencia  provocara en mi la risa.  Cuándo comprendí el humor.

              Recuperar esos instantes en mis hijos me cuesta menos. Recuerdo perfectamente a mi hijo de dos años riéndose a carcajadas frente al televisor mientras el profesor Jirafales intentaba darle clases de inglés al los alumnos de la vecindad del Chavo. Cómo me emocioné cuando comprendí que Ignacio estaba comprendiendo! No es que no se hubiera reído antes de eso. Seguramente. El hallazgo era que comprendía el humor, el signo, sus relaciones. Y verlo disfrutar! Qué emoción la risa franca de nuestros hijos. También recuerdo a Manuela explorando las posibilidades de una pulsera de plástico (esas que entregan al final de los cumpleaños en las bolsitas de souvenirs). Tenía nueve o diez meses. Se ponía la pulsera en una mano, se la sacaba, se la probaba en la otra, Se la sacaba, la miraba atentamente, la sostenía con la nariz, luego se la ponía sobre la cabeza, y luego en el tobillo. Estaba concentradísima. Creo que su pensamiento, aunque aún no tuviera el lenguaje totalmente aprendido, sería  ¿Para qué es esto que me dió mi mamá tan alegremente? Si bien ella no entendía el para qué, fue el instante en el que comprendió la exploración empírica. Fue en ese instante. Y de ahí no paró. Doy Fe. Yo que también gracias a Dios soy atea Doy Fe.

Más tarde, en mi familia primigenia, pasamos a ser cinco hermanos. No es que ella no estuviera con nosotros en Roma, calculo que era una especie de Gondwana y Laurasia repartida en los cuerpos de mis padres que luego, en el año ochenta y tres se llamó Ana. Anita llegó  con  Democracia, junto y justo con Alfonsín y con el Ateísmo incorporado. A los cinco o seis años ella defendía su postura.  Dios no existe le dijo categóricamente a Mariana, la vecinita de enfrente, hija de policías ella. Que reaccionó llorando amargamente: ¡¡ Anita dice que Dios no insiste!!

 Dios no insiste fue otra de las frases  que  hizo reír a mi mamá y a mi, que ya era grande. Volvió a cambiar mi mundo. Es que Dios no insiste, seas creyente o seas - gracias a Él- atea.

Me pregunto si Dios 
tiene contemplado en su programa 
dónde mandar a la gente que 
se muere de repente. 

Me pregunto dónde manda Dios 
a esas almas de gentes que 
ni él esperaba que murieran. 

¿A qué puerta manda a tocar 
a la mujer que fue atropellada 
por un pistero a media mañana? 

¿Qué golpes tendrán que dar 
y en qué puerta
mandará Dios
a los niños que alcanzados por 
una bomba biológica
jugarán  eternamente  petrificados a la pelota de trapo?

¿Podrá a esta altura, Dios, crear
 una  puerta
para la niña violada
 y estrangulada?

Me pregunto si Dios
recupera los instantes 
que yo quisiera recuperar,
si es responsable.










viernes, 11 de agosto de 2017

Lluvia mala

Lo que más me molesta es que
no hayas venido a verme.
No tanto por el hecho de
que no hayas venido efectivamente
sino por el contrario, viniste.
Tarde.

Lo que más me molesta es que
hayas venido a verme tarde.
Calulando mal el horario
 para llegar
a no verme
porque llegaste
tarde.

No viniste a verme
sino a vigilarme
como si yo fuera una bicicleta
que se deja atada a un árbol
o a un poste de Telefónica
-en su defecto.
Como si fueras dueño de esa bicicleta
o moto o auto,
que soy yo
y no tu auto, al  que cuidás
aunque no lo ates con cadena
porque tenés alarma que te indica
si alguien se lo quiere llevar
y cuando no lo usás lo dejas bajo llave
en un garaje o
en un estacionamiento pago
porque es de tu propiedad.
Yo no.

Lo que más molesta es que
viniste y no me viste o
me viste a destiempo porque
yo ya no estaba donde tenías
que verme.
 Y al final te quise
igual.

Y ya en casa me di cuenta
que a lo mejor tenías razón
y mientras cenábamos
miraba cómo masticabas
y lo bien que te había quedado
el diente después de
la ortodoncia
y lo feliz que eras
con tu sonrisa nueva
y pensé:
Tiene razón.
Su dentadura es más importante
que este poema.

Lo que más me molesta
es que no hayas venido hoy
tampoco, o también.
Y afuera llueve como
loco y dicen que la lluvia
borra la maldad y a mi
me gusta eso pero ahora
siento que eso no es verdad,
es sólo una metáfora
y mañana serán las elecciones
que se llaman PASO
y veremos cuantos buenos
quedan.
Uno ya está desaparecido
y otra está presa porque es india.
Y mujer







miércoles, 2 de agosto de 2017

Curiosidades de la modernidad en el barrio:

Lo vi parado en la vereda de enfrente, con la mirada curiosa y amable, tan igual a la mía. De dónde conozco a este señor...Y enseguida los dos nos saludamos amigablemtente y con una sonrisa. Yo seguí mi camino hasta la parada del 521, justo en la esquina, a unos metros de mi casa.

El señor cruzó la calle y se acercó igual de sonriente pero con cierta timidez: 
-Alejandra...?
-No. Estamos confundidos. Yo también le veo cara conocida a usted- dije.- ¿Con qué Alejandra me confundió?
-Con la muchacha que vive en esa casa, la profesora de gimnasia...
-Ah... si.
-No la veo hace bastante...
-Claro- respondo- Es la señora que me vendió la casa a mí, hace cinco años.

Los dos sonreimos nuevamente.

-Entonces hace cinco años que somos vecinos y es la primera vez que nos miramos a los ojos- reflexionó sabiammente.

-Adios- Dijimos los dos cuando me subí al colectivo.

sábado, 18 de marzo de 2017

Cuatro meses.


Encontró a la laucha en el piso, recostada al costado del plato - el manjar con veneno que Laura había preparado con argucia  la noche anterior-  exhibía claras huellas del  atraco.  "Te gané"- le dijo.

Se habían visto por primera vez a finales de enero y se gustaron de inmediato. Mario y Laura  se encontraron en el momento justo para comenzar una relación nueva, que les permitiera reivindicarse en el amor. Ambos separados, lastimados por sus ex parejas, con hijos ya criados y solos hace largo tiempo andaban buscándose sin saberlo y también casi sin darse cuenta terminaron compartiendo todo su tiempo. Para mediados de marzo ya estaban conviviendo. 

Fue para  mediados de abril que se vio por primera vez con ella: Abrió la puerta de entrada a la casa y la lauchita corrió rápidamente desde abajo del sillón de dos cuerpos del living  hasta el aparador de la cocina. Tan veloz fue la alimaña que Laura dudó por unos instantes de su vista; esa sombra que atravesó la casa en escasos segundos podría ser sólo producto de su imaginación, una alucinación "leve" producto de las dos copas de vino que había tomado durante la cena -cumplían un mes de noviazgo y lo habían estado festejando en forma- o simplemente un efecto visual provocado por la reverberación de la luz del pasillo sobre los pisos de cerámica encerados. El terror no evitó que le hiciera el escandalo a Mario: "¡No esperarás que me quede a dormir en tu casa con ese bicho dando vueltas! ¡Me da miedo! ¡Mucho miedo! ¡Salgamos a acá! ¡Ya!" Así pasaron su primer "mesaniversario", cada cual en su cama.
Mario se encargó de conseguir a Hermes, el gato  de su vecino, asegurando que el olor del felino la ahuyentaría.  El negro, obeso, viejo y miedoso gato  maullaba desesperado frente a la puerta de la cocina que daba al  patio  pidiéndole auxilio a su dueño que se reía como bobo del otro lado de la medianera,  de su bobo  gato.  Laura volvió.

Para la semana siguiente el episodio se había olvidado. Eso creía Mario. Pero Laura entraba a la casa, no sin cierta agitación, pisando despacio, sigilosa, esperando sorprender a la intrusa. Esperando no ser sorprendida. 

Una noche, a mediados de mayo, mientras cenaban festejando el tercer mes de convivencia, Mario intentó un arrumaco bajo la mesa y se desató el desastre: "¡Me tocó la rata! ¡Está abajo de la mesa! ¡Me tocó! ¡Me tocóóó!"  Para cuando Mario logró hacerla entrar en razón, el sobresalto que le causó el roce del  pié sobre su entrepierna había sido tal que  hizo que vasos, platos, botellas y comida terminaran desparramados por todo el comedor. Los cerámicos ahora estaban opacos. 

Para principios de junio la casa de Mario estaba llena de trampas, a las que periódicamente le ensartaba con cuidado todo tipo de exquisiteces y golosinas: una rodaja de chorizo, un canapé de pescado, un trozo de empanada de jamón y queso... la laucha parecía conocer a la perfección el mecanismo. Con más cuidado que él, se las ingeniaba para mordisquear las delicias rodeando la guillotina metálica, logrando devorar todo lo que le ofrecía sin sufrir el menor daño.  Mario y Laura se divertían en la cama, después de hacer el amor, pensando cómo haría la desgraciada para zafar de toda la maquinaria de anzuelos que había plantado en la casa. "No va a pasar por la puerta de lo bien alimentada que está. Un día de estos la invitamos a sentarse a nuestra mesa. le estoy tomando cariño." Laura se esforzaba en controlar su miedo, se ponía entusiasta y positiva, teniendo la convicción de que finalmente Mario acabaría con el asqueroso huésped.
Para fines de junio  las tramperas dejaron de ser gambeteadas y el alimento que albergaban quedó intacto. "Se fue" Sentenció Mario -y Laura le creyó.

Fue en otra noche, a principios de Julio, que Laura,  olvidada por completo del animalito, la vio por segunda vez. Ahí estaba, más grande y regordeta, en la cocina, haciendo equilibrio en el segundo cajón entreabierto de la alacena, tratando de llegar  donde guardaban los víveres. Se miraron a los ojos durante un instante, luego la laucha saltó rauda y se escondió debajo del aparador. "Vive acá y está cómoda."-reflexionó. 
"Las come y explota ¿Cómo se las ponemos?" preguntó Mario mientras intentaba leer las instrucciones sin anteojos. Sin esperar respuesta abrió el paquetito y esparció unas quince semillas azules por el piso de la cocina, cerca del tacho de basura. Luego, con una cuchara las acomodó en un dibujo que parecía un corazón. Los días pasaron y el corazón seguía con idéntica forma y con igual cantidad granos tóxicos. "Se fue, te lo dije. Se fue." Volvió a sentenciar Mario.  "Ella sabe, son bichos milenarios. No las mató ni la bomba de Hiroshima, ¿sabés? No la vamos a engañar nosotros con  esas pocas pepitas que le dejaste ahí"- chilló Laura. "¡Mujer! ¡Date cuenta que no está más".  Laura decidió creerle por segunda vez. 
Pero a la mañana siguiente, preparando la masa para la tarta del mediodía, encontró el paquete de harina todo rasguñado, "Lo abrí yo así"- mintió Mario- y comprendió que la laucha  se  había burlado de Mario nuevamente. Y Mario de ella; de Laura.  Así que por la noche, vació el paquete completo de las ponzoñosas granas azules sobre el plato de loza blanca, las cubrió con harina más blanca que la loza hasta formar una montaña preciosa y suspiró. "Hace cuatro meses que vivimos juntas, hace cuatro meses que te alimento. Esta vez te preparé  algo rico. No hace falta que escarbes mi paquete de harina, te la doy en mi plato."

Por la mañana encontró a la laucha en el piso, recostada - el manjar con veneno que Laura había preparado con argucia  la noche anterior exhibía claras huellas del  atraco.  La "ocupa" agonizaba.  "Te gané"- le dijo- "Te gané yo solita". Barrió a la laucha dentro de una bolsa, la tiró a la basura, fue a hasta la habitación de Mario, dobló y guardó toda su ropa en un bolso, salió a la calle y cerró la puerta de  calle de la casa de Mario por última vez.

martes, 1 de noviembre de 2016

Declaración o halgo (2)

La primera vez que nos vimos,
no te vi.
Yo era angustia, preocupación.
Me mirabas fascinado,
buscando en mi mirada algo,
tratando de decirme:
¨Algo¨.

Yo, en cambio,
apurada corrí a mi trabajo,
preocupada, angustiada
Corría.
(Y no entendí)

No sintiendo tu mirada en la mía
y escuchándote podría haber
pensado: "¿Por qué estás tan enojado?"
pero no pensé, no te vi, no escuché.
así que no dije nada,
que es como decir
hhhh.....

Ahora pienso:
Qué cursi es todo lo que estoy pensando.

Es que no se te ocurría nada
inteligente.
No se te ocurriá nada. O todo.
Te invadí.
Yo estaba apurada, preocupada, angustiada, ciega.
Ese algo, no se te ocurría.

Ese  ¨algo¨ que te circuló por el alma.
y que debiera escribirse
con H para adquirir jerarquía,
no se te ocurrió.
No me dijiste nada.

Quiero Halgo.
Dame una H.- habrás pensado.
pero no dijiste nada.
Y yo corrí, apurada a mi trabajo.
A las 12, con mis zapatitos talle 33.

Hay muchas palabras que
empiezan con H
como por ejemplo:
¨Hallar¨.

pero ninguna palabra que empiece con Halgo.

En cambio con Algo, sí.
Algoritmo, por ejemplo:

"Conjunto ordenado de operaciones sistemáticas
 que permite hacer un cálculo
 y hallar la solución
de un tipo de problemas."

Y te tomaste un tiempo para hallar mi algoritmo.

Hay palabras que empiezan con otras letras.
Pero vos, elegiste Algoritmo, para no fallar.

Humor es parecido a Amor.
Amor empieza con A, también.

También hay palabras que empiezan con otras letras
y que yo haría con vos.
Ahora mismo se me ocurren un montón.

Hallaste mi algoritmo, amor.
"Hamor"





sábado, 9 de julio de 2016

Ese límite.

La distancia.
La fragilidad del límite.
La relatividad
de las distancias
y de ese límite.

Murió ahí,
tan cerca mío.
Al lado mio.

Estaba. Luego,
No estaba.

Las vidas de los presentes
y sus presentes.

Hoy algo los une.

Ese límite infranqueable
para nosotros, ahora.
Ese límite delgado.
Esa franja ínfima
y tan ancha.


¿Quién nacerá hoy?
Equilibrio.

Murió un padre.
Crecerá pronto un hijo.

Murió el perro
ése al que llamaban "mi hijo"
Crece un hijo en el vientre de esa mujer.

Murió un amigo.
Crecerá el vínculo
con su familia.

Murió una abuela
Crecerán nietos
para recordar sus abrazos.

Equilibrio.
Desequilibrio.
Nacimiento.

La fragilidad del límite.

Éramos dos.
Éramos muchos.
Era uno.
No era más.

Eran dos;
era amor;
era una mujer con su amor.
Eran una y dos.
Era un hijo.









lunes, 18 de abril de 2016

Abre tus ojos, nena... (Otra conversación)

O- Los críticos se pasaron dos horas debatiendo acerca del título de la obra, si correspondía o no, si era adecuado o desacertado. ¨El título que elegiste predispone a algo que no es¨. ¨Haz creado un híbrido¨, dijeron. Un híbrido! Hablaron así, de mi obra, delante mío. Quería llorar, no sé... qué momento tan triste...
A- Oliv.., Oliv..., Oliv... En el mundo hay niños muriendo de hambre.

jueves, 25 de febrero de 2016

8 Preguntas, en el zócalo del suplemento Cultura de La Capital. Sí, en el zócalo, porque soy petiza.

1) ¿Qué error le molesta más advertir en un texto literario? ¿cuál es el último que halló en el libro que está leyendo o que acaba de leer?

1) Últimamente me molestan los libros con letra muy pequeña y con espacio simple entre los renglones. Debe ser la edad... En general leo en soporte de papel. Libros que compro, que me regalan o que me llevo ¨prestados¨ de la casa de mi tía Chichi. Muchos de ellos tienen errores de tipeo, pero no me molestan demasiado. Es más, me gusta advertirlos y pensar ¨Qué atenta que estoy.¨ En algunos textos dramáticos, suele pasar que le adjudican a un personaje lo que en realidad contestó otro. Esto dificulta la comprensión de la escena y provoca discusiones innecesarias entre los actores - ¡eso sí que es tedioso! En mi libro ¨Los Feítos¨ hay muchos errores de tipeo, pero el error que más me molestó ver fue que el texto ¨Me seguís amando.¨ que escribí para Sara, se lo adjudicaron a Román, cambiando así, completamente, el sentido de uno de los cuentos. Hace poco escribí un relato breve, ¨Más¨, contando lo que me sucedió con Sunset Park de Paul Auster, ¨...la historia me estaba conmoviendo hasta los huesos cuando noté que la página siguiente a la 192, era la página 256 y que luego del capítulo que contiene esas hojas, aparecía nuevamente el mismo capítulo conteniendo las mismas hojas...¨-dice. Me quedé con las ganas de saber cómo terminaba esa novela pero fue ese error de impresión el que me llevó hasta otro libro igualmente disfrutable: Kafka en la orilla de Haruki Murakami. A esos autores no se les encuentra error aunque sus editores se empeñen en tenerlos y el acto de leer, con o sin errores es siempre gratificante y proveedor de experiencias maravillosas.

2) ¿Qué situación de su vida cotidiana encontró reflejada con sorpresiva exactitud en un libro, una película, una canción o cualquier otra obra de arte?

2) Bueno, creo que Siri Hustvedt en su libro El verano sin hombres, ¡ resume mi vida entera! Por otro lado es un hermoso libro con identidad muy femenina. Lo recomiendo.

2) ¿De qué lugar, personaje común o circunstancia en general que ofrece Mar del Plata se apropiaría para incorporarlo como pasaje central de alguna de sus obras?

3) El café Orión durante algún Festival de Jazz me parece un escenario ideal para mi próxima obra. Un grupo de músicos tocando, no ensayando, tocando durante horas, improvisando, sin tiempo, perdidos en sus instrumentos y en comunión con el sonido y el vaso de vino. Para fumar tendrían que salir a esa esquina que aunque ventosa -y en verano muy ruidosa- es la que les permite ver el mar mientras siguen escuchando al grupo de jazz, a sus amigos, tocando. Estos fumadores, en la soledad de la esquina se sumergirían en reflexiones y recuerdos de su propia vida. Bueno, esa esquina y ese café, pueden contar toda la historia de Mar del Plata, su intimidad.

3) ¿Cuál es el mejor diálogo que recuerda entre dos personajes de ficción?

4) En la novela El último encuentro, de Sándor Márai, dos hombres mayores que de jóvenes habían sido muy amigos, se reencuentran después de cuarenta años, para decirse ese secreto que guardaron por tantos años. El libro entero -si bien tiene un narrador omnisciente- es el diálogo entre estos dos personajes que sentados, frente a frente, libran una guerra sin armas, sumergidos en una lamentación nostálgica, resignada, con cuentas pendientes, viejos rencores y equivocaciones. El enfrentamiento entre amistad y pasión, razón y sinrazón, honor y rebeldía. Y por supuesto todo se debe a una mujer, la tercera en discordia. La novela es magistral.

5) Si le permitieran ingresar en una ficción y ayudar a un personaje, ¿cuál sería y qué haría?

5) Cada vez que leo o veo en el teatro alguna versión de Otelo, me sublevo. Entraría en el segundo acto, levantaría del suelo el pañuelo de Desdémona recién caído y le diría: ¨¡Qué descuidada! ¿No ves que por perder este pañuelo de morondanga vas a terminar muerta?¨ La obra sigue y yo no le grité a Desdémona, así que hacia el quinto acto entraría a la habitación del mismísimo Otelo que se pasea en camiseta alabando a Yago y le diría: ¨¡ Sos un tarado! Yago te está mintiendo, es un traidor! (cachetazo!) Por ser tan machote y escuchar al malvado éste vas a terminar mal! Desdémona te ama y es un pan de Dios. El pañuelo se le cayó en la escena dos y fue Yago el que armó todo este quilombo¨ La obra es una genialidad sin mis intervenciones, claro, así que al finalizar pienso que lo triste es que toda esa trama de celos, competencia, machismo y violencia que data del año 1600, sigue estando a la orden del día en nuestra vida real. Eso cambiaría, sí, me gustaría que cambiase.

6) ¿Recuerda haber robado un libro alguna vez? ¿Cuál o cuáles?

6) Si pido prestado un libro, lo leo. Si me gusta, ya no lo devuelvo a no ser que me lo reclamen expresamente. Al mismo tiempo, cuando presto un libro, lo considero perdido pero me alegro de que alguien más lo disfrute. Hace tiempo le presté Mr Vértigo, de Paul Auster, a una persona que quiero mucho pero que ya no veo, un hombre del que estuve enamorada. Me alegra que guarde en su biblioteca ese magnífico libro. Espero que lo haya leído. Que lo tenga en sus manos, que pase las hojas delicadamente con sus dedos mientras recorre con sus ojos cada detalle, lo comprenda completamente... me produce satisfacción. Es casi erótico.
En este momento estoy leyendo La leona blanca, de Henning Mankell, un policial exquisito. Lo tomé prestado de la biblioteca de mi tía Chichi, ella es mi proveedora y una gran lectora, además tiene plata y si bien tener una buena biblioteca no depende exclusivamente de esto, la cantidad de libros nuevos que un lector acumula en sus estantes es bastante proporcional a la medida de sus ingresos monetarios. O toma prestados muchos libros.

7) Un extraño hongo se esparce por su biblioteca y consume de manera irrefrenable los libros. Solo dispone de unos segundos para actuar y salvar a tres de ellos. Lo que usted hace para ganar tiempo es arrojar a la voracidad del hongo a otros tres libros. ¿Cuáles serían los sacrificados y cuáles los salvados?

7) Si ese hongo viniera, que se olvide de todos mis libros de Haruki Murakami pero sobre todo que no ose acercarse a Tokio Blues, ni a Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, mucho menos a Relatos reunidos de Hebe Uhart , Principiantes de Raymond Carver o cualquiera de los dos tomos de Obras Escogidas de Héctor Tizón. A Ella imagina de Juan José Millás no lo tengo en la biblioteca así que está salvado de antemano. Uh! Me pasé, ¿no? ¨Bueno hongo malvado, te puedo convidar un par de libros de Marcos Aguinis, creo que no me da ni para regalarlos, y la Enciclopedia Jakson completa, que data del siglo pasado y ocupa mucho lugar en los estantes. Provecho!¨

8- Se le concede la extraordinaria excepción de hacerle una única pregunta a uno de sus tantos escritores predilectos. ¿Qué le preguntaría?

8- ¿A Haruki Murakami?: ¨¿Te querés casar conmigo?¨ Si aceptara, ya estaría en condiciones de hacerle más preguntas, en la intimidad: querría saber si la tristeza de todos sus personajes es su tristeza. Creo que su respuesta daría origen a otro libro.

* Olivia Diab: Actriz, dramaturga, docente. Conductora y jurado inapelable de los Premios Concha Off. Sus textos y relatos los encontrás en www.notasdeolivia.blogspot.com Actualmente dos de sus obras Caí al Mar y SeBéCketteQuiereBeckett se encuantran en cartel en distnetas salas independientes de la ciudad.

viernes, 12 de febrero de 2016

Conversación.

-A qué te dedicás?
-Soy artista.
-Que prejuiciosa que sos con vos misma.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Sexismo solapado.


¨Se lo buscó¨, si se viste como se le canta.
¨Es una loca que se lo buscó¨, si tiene sexo como se le canta.
¨Se acostó con todo el mundo, era obvio que ésto le iba a pasar alguna vez¨, si no tiene pareja estable y tiene sexo cuando se le canta.

¨Es mentira, lo que pasa es que el tipo no le daba bola y ella estaba re caliente,¨ si el tipo le dio o no le dio bola y ella no le dio o le dio bola.
¨Es mentira ¿quien se la va querer cojer a esa?¨, si es fea.

Los comentarios siempre siembran duda acerca de la veracidad de la vejación sufrida y en definitiva, la culpa termina siendo de ella, indefectiblemente. No importa que la justicia finalmente- y en unos pocos casos- verifique el acoso, ¨moralmente¨ la víctima seguirá por el resto de su vida cargando la cruz, como una sombra que la persigue y le pesa, que la tortura y hasta le hace dudar, en ocaciones, cuán reales son esos comentarios. ¨¿Habré sido yo? ¿Me lo merezco? ¨  

Ellas, las otras, sus ex amigas, sus compañeras de trabajo,  sus conocidas y sus enemigas, todas  ellas mujeres, repiten los mismos comentarios, temiendo -a lo mejor sin saberlo, inconcientemente- que algún hombre, las confunda con esa y su reputación quede manchada.

Ellos no tienen problema en comentar en voz alta las mismas afirmaciones, pero además, huirán de la muchacha, la discriminarán por puta -si son machistas. Si pretenden no serlo (luchan contra eso que les es propio sólo por ser hombres) se cuidarán de acercarse a ella,   por precaución, no vaya a ser que algo de lo que se comenta sea cierto. No vaya a ser que se enamoren de una mujer que fue abusada, no vaya ser que ¨la loca¨ lo incrimine en alguno de esos horrores, no vaya a ser que les guste la fea, no vaya a ser que los otros machos crean al go raro..

Andarás vos.

El amor me volvió obsecuente. 
Y ahora andarás vos buscando esa palabra en algún diccionario
o en alguna dama como hiciste con la palabra hostil
y tu hostilidad.

No eras bruto, eras cínico;
y ahora andarás vos corriendo
a buscar esa palabra en algún diccionario
o en la cama de alguna otra dama,
hembra, fémina, doncella, joven, moza, señora,
o consorte extraviada por su original cónyuge,
y la entenderás o no.
(Ahora  que me va cayendo en cuenta  a mi).

Y no me valgo en la pena de decir mujer 
o compañera,
porque aunque ahora mismo aceleraras tu búsqueda hacia el significado
y si  incluso lo encontraras,
no podrías descifrarlo.
(No lo viste ni cuando el signo estuvo ahí).

No podrías descifrarlo, amor.
Y ahora andarás vos, buscando, buscando, buscando.

viernes, 29 de enero de 2016

Reconocimiento (o Conversación local -MDP)

X -Conocés a...
Z -No. Ni de facebbok la tengo.
X -Es la ex de..., que salía con..., que se  garchó a ...
Z -Ah, sí. Me cae mal. ¿Cómo se llama?
X -No sé.

martes, 29 de diciembre de 2015

Declaración o halgo.

La primera vez que nos vimos,
yo era hombre y te gusté.
Me mirabas fascinado,
buscando en mi mirada algo,
tratando de decirme:
¨Algo¨.

Yo, en cambio,
 trataba de conquistar
a  la secretaria del piso 12.
(Y yo entendí que ese algo no podía ser.)

Sintiendo tu mirada en la mía
y devolviéndote la mirada,
pensé en cantarte:
¨¿Quién es esa chica
pero esa canción que vino a mi mente
no correspondía en
género, número, ni tiempo verbal
a la situación dada, así que
no dije nada, que es como decir
hhhh.....

También pensé:
Qué cursi es todo lo que estoy pensando.

Es que no se me ocurría nada
inteligente qué decirte.
Ese algo, no se me ocurría.

Es que ¨algo¨ debiera escribirse
con H para adquirir jerarquía.

Quiero Halgo.
Dame una H.

Hay muchas palabras que
empiezan con H
como por ejemplo:
¨Hallar¨.

Hay varias palabras
que empiezan con ¨Hal¨

-aunque ahora
como en ese momento,
no se me ocurre ninguna
y tampoco ahora quiero googlear
porque se pasaría lo romántico-

pero ninguna palabra que empiece con Halgo.

En cambio con ¨Holg¨
encuentro un montón:
Holgazanear, Holgar, Holgorio..
Y todas las haría con vos.
También tomaría un helado, con H.
Y tendría charlas de buen Humor.

Humor es parecido a Amor.

También hay palabras que empiezan con otras letras
y que yo haría con vos.
Ahora mismo sólo se me ocurre una,
que ya es algo...

Cuando volví  a ser mujer,
y dejé de parecerte por lo menos interesante,
sentí las doce campanadas
de los doce pisos
que bajé corriendo
desde  el piso 12.

Yo calabaza.
Esa es la magia de ser otro.

Disculpá  el afano:
Actuar para vivir.

¨Me enamoré¨.
Nuevamente.










jueves, 22 de octubre de 2015

Bipolar

Están ahí. Se ríe.
¨Nos dejaron afuera¨
Recurre a su parte maníaca para salvar la situación.

Están ahí. Habla.
¨No es la muerte de nadie¨
Recurre a su parte maníaca para salvar la situación.

Están ahí. Bromea:
¨Un tropezón no es caída¨
Recurre a su parte maníaca para salvar la situación.


La miran. Baila.
¨Mañana será otro día¨
Recurre a su parte maníaca para salvar la situación.

Está sola.
Patea el banco.
Hunde el cuchillo.
Salta al vacío.
Humedece  los cables.
Aprieta el gatillo.