sábado, 18 de marzo de 2017

Cuatro meses.


Encontró a la laucha en el piso, recostada al costado del plato - el manjar con veneno que Laura había preparado con argucia  la noche anterior-  exhibía claras huellas del  atraco.  "Te gané"- le dijo.

Se habían visto por primera vez a finales de enero y se gustaron de inmediato. Mario y Laura  se encontraron en el momento justo para comenzar una relación nueva, que les permitiera reivindicarse en el amor. Ambos separados, lastimados por sus ex parejas, con hijos ya criados y solos hace largo tiempo andaban buscándose sin saberlo y también casi sin darse cuenta terminaron compartiendo todo su tiempo. Para mediados de marzo ya estaban conviviendo. 

Fue para  mediados de abril que se vio por primera vez con ella: Abrió la puerta de entrada a la casa y la lauchita corrió rápidamente desde abajo del sillón de dos cuerpos del living  hasta el aparador de la cocina. Tan veloz fue la alimaña que Laura dudó por unos instantes de su vista; esa sombra que atravesó la casa en escasos segundos podría ser sólo producto de su imaginación, una alucinación "leve" producto de las dos copas de vino que había tomado durante la cena -cumplían un mes de noviazgo y lo habían estado festejando en forma- o simplemente un efecto visual provocado por la reverberación de la luz del pasillo sobre los pisos de cerámica encerados. El terror no evitó que le hiciera el escandalo a Mario: "¡No esperarás que me quede a dormir en tu casa con ese bicho dando vueltas! ¡Me da miedo! ¡Mucho miedo! ¡Salgamos a acá! ¡Ya!" Así pasaron su primer "mesaniversario", cada cual en su cama.
Mario se encargó de conseguir a Hermes, el gato  de su vecino, asegurando que el olor del felino la ahuyentaría.  El negro, obeso, viejo y miedoso gato  maullaba desesperado frente a la puerta de la cocina que daba al  patio  pidiéndole auxilio a su dueño que se reía como bobo del otro lado de la medianera,  de su bobo  gato.  Laura volvió.

Para la semana siguiente el episodio se había olvidado. Eso creía Mario. Pero Laura entraba a la casa, no sin cierta agitación, pisando despacio, sigilosa, esperando sorprender a la intrusa. Esperando no ser sorprendida. 

Una noche, a mediados de mayo, mientras cenaban festejando el tercer mes de convivencia, Mario intentó un arrumaco bajo la mesa y se desató el desastre: "¡Me tocó la rata! ¡Está abajo de la mesa! ¡Me tocó! ¡Me tocóóó!"  Para cuando Mario logró hacerla entrar en razón, el sobresalto que le causó el roce del  pié sobre su entrepierna había sido tal que  hizo que vasos, platos, botellas y comida terminaran desparramados por todo el comedor. Los cerámicos ahora estaban opacos. 

Para principios de junio la casa de Mario estaba llena de trampas, a las que periódicamente le ensartaba con cuidado todo tipo de exquisiteces y golosinas: una rodaja de chorizo, un canapé de pescado, un trozo de empanada de jamón y queso... la laucha parecía conocer a la perfección el mecanismo. Con más cuidado que él, se las ingeniaba para mordisquear las delicias rodeando la guillotina metálica, logrando devorar todo lo que le ofrecía sin sufrir el menor daño.  Mario y Laura se divertían en la cama, después de hacer el amor, pensando cómo haría la desgraciada para zafar de toda la maquinaria de anzuelos que había plantado en la casa. "No va a pasar por la puerta de lo bien alimentada que está. Un día de estos la invitamos a sentarse a nuestra mesa. le estoy tomando cariño." Laura se esforzaba en controlar su miedo, se ponía entusiasta y positiva, teniendo la convicción de que finalmente Mario acabaría con el asqueroso huésped.
Para fines de junio  las tramperas dejaron de ser gambeteadas y el alimento que albergaban quedó intacto. "Se fue" Sentenció Mario -y Laura le creyó.

Fue en otra noche, a principios de Julio, que Laura,  olvidada por completo del animalito, la vio por segunda vez. Ahí estaba, más grande y regordeta, en la cocina, haciendo equilibrio en el segundo cajón entreabierto de la alacena, tratando de llegar  donde guardaban los víveres. Se miraron a los ojos durante un instante, luego la laucha saltó rauda y se escondió debajo del aparador. "Vive acá y está cómoda."-reflexionó. 
"Las come y explota ¿Cómo se las ponemos?" preguntó Mario mientras intentaba leer las instrucciones sin anteojos. Sin esperar respuesta abrió el paquetito y esparció unas quince semillas azules por el piso de la cocina, cerca del tacho de basura. Luego, con una cuchara las acomodó en un dibujo que parecía un corazón. Los días pasaron y el corazón seguía con idéntica forma y con igual cantidad granos tóxicos. "Se fue, te lo dije. Se fue." Volvió a sentenciar Mario.  "Ella sabe, son bichos milenarios. No las mató ni la bomba de Hiroshima, ¿sabés? No la vamos a engañar nosotros con  esas pocas pepitas que le dejaste ahí"- chilló Laura. "¡Mujer! ¡Date cuenta que no está más".  Laura decidió creerle por segunda vez. 
Pero a la mañana siguiente, preparando la masa para la tarta del mediodía, encontró el paquete de harina todo rasguñado, "Lo abrí yo así"- mintió Mario- y comprendió que la laucha  se  había burlado de Mario nuevamente. Y Mario de ella; de Laura.  Así que por la noche, vació el paquete completo de las ponzoñosas granas azules sobre el plato de loza blanca, las cubrió con harina más blanca que la loza hasta formar una montaña preciosa y suspiró. "Hace cuatro meses que vivimos juntas, hace cuatro meses que te alimento. Esta vez te preparé  algo rico. No hace falta que escarbes mi paquete de harina, te la doy en mi plato."

Por la mañana encontró a la laucha en el piso, recostada - el manjar con veneno que Laura había preparado con argucia  la noche anterior exhibía claras huellas del  atraco.  La "ocupa" agonizaba.  "Te gané"- le dijo- "Te gané yo solita". Barrió a la laucha dentro de una bolsa, la tiró a la basura, fue a hasta la habitación de Mario, dobló y guardó toda su ropa en un bolso, salió a la calle y cerró la puerta de  calle de la casa de Mario por última vez.

martes, 1 de noviembre de 2016

Declaración o halgo (2)

La primera vez que nos vimos,
no te vi.
Yo era angustia, preocupación.
Me mirabas fascinado,
buscando en mi mirada algo,
tratando de decirme:
¨Algo¨.

Yo, en cambio,
apurada corrí a mi trabajo,
preocupada, angustiada
Corría.
(Y no entendí)

No sintiendo tu mirada en la mía
y escuchándote podría haber
pensado: "¿Por qué estás tan enojado?"
pero no pensé, no te vi, no escuché.
así que no dije nada,
que es como decir
hhhh.....

Ahora pienso:
Qué cursi es todo lo que estoy pensando.

Es que no se te ocurría nada
inteligente.
No se te ocurriá nada. O todo.
Te invadí.
Yo estaba apurada, preocupada, angustiada, ciega.
Ese algo, no se te ocurría.

Ese  ¨algo¨ que te circuló por el alma.
y que debiera escribirse
con H para adquirir jerarquía,
no se te ocurrió.
No me dijiste nada.

Quiero Halgo.
Dame una H.- habrás pensado.
pero no dijiste nada.
Y yo corrí, apurada a mi trabajo.
A las 12, con mis zapatitos talle 33.

Hay muchas palabras que
empiezan con H
como por ejemplo:
¨Hallar¨.

pero ninguna palabra que empiece con Halgo.

En cambio con Algo, sí.
Algoritmo, por ejemplo:

"Conjunto ordenado de operaciones sistemáticas
 que permite hacer un cálculo
 y hallar la solución
de un tipo de problemas."

Y te tomaste un tiempo para hallar mi algoritmo.

Hay palabras que empiezan con otras letras.
Pero vos, elegiste Algoritmo, para no fallar.

Humor es parecido a Amor.
Amor empieza con A, también.

También hay palabras que empiezan con otras letras
y que yo haría con vos.
Ahora mismo se me ocurren un montón.

Hallaste mi algoritmo, amor.
"Hamor"





sábado, 9 de julio de 2016

Ese límite.

La distancia.
La fragilidad del límite.
La relatividad
de las distancias
y de ese límite.

Murió ahí,
tan cerca mío.
Al lado mio.

Estaba. Luego,
No estaba.

Las vidas de los presentes
y sus presentes.

Hoy algo los une.

Ese límite infranqueable
para nosotros, ahora.
Ese límite delgado.
Esa franja ínfima
y tan ancha.


¿Quién nacerá hoy?
Equilibrio.

Murió un padre.
Crecerá pronto un hijo.

Murió el perro
ése al que llamaban "mi hijo"
Crece un hijo en el vientre de esa mujer.

Murió un amigo.
Crecerá el vínculo
con su familia.

Murió una abuela
Crecerán nietos
para recordar sus abrazos.

Equilibrio.
Desequilibrio.
Nacimiento.

La fragilidad del límite.

Éramos dos.
Éramos muchos.
Era uno.
No era más.

Eran dos;
era amor;
era una mujer con su amor.
Eran una y dos.
Era un hijo.









lunes, 18 de abril de 2016

Abre tus ojos, nena... (Otra conversación)

O- Los críticos se pasaron dos horas debatiendo acerca del título de la obra, si correspondía o no, si era adecuado o desacertado. ¨El título que elegiste predispone a algo que no es¨. ¨Haz creado un híbrido¨, dijeron. Un híbrido! Hablaron así, de mi obra, delante mío. Quería llorar, no sé... qué momento tan triste...
A- Oliv.., Oliv..., Oliv... En el mundo hay niños muriendo de hambre.

jueves, 25 de febrero de 2016

8 Preguntas, en el zócalo del suplemento Cultura de La Capital. Sí, en el zócalo, porque soy petiza.

1) ¿Qué error le molesta más advertir en un texto literario? ¿cuál es el último que halló en el libro que está leyendo o que acaba de leer?

1) Últimamente me molestan los libros con letra muy pequeña y con espacio simple entre los renglones. Debe ser la edad... En general leo en soporte de papel. Libros que compro, que me regalan o que me llevo ¨prestados¨ de la casa de mi tía Chichi. Muchos de ellos tienen errores de tipeo, pero no me molestan demasiado. Es más, me gusta advertirlos y pensar ¨Qué atenta que estoy.¨ En algunos textos dramáticos, suele pasar que le adjudican a un personaje lo que en realidad contestó otro. Esto dificulta la comprensión de la escena y provoca discusiones innecesarias entre los actores - ¡eso sí que es tedioso! En mi libro ¨Los Feítos¨ hay muchos errores de tipeo, pero el error que más me molestó ver fue que el texto ¨Me seguís amando.¨ que escribí para Sara, se lo adjudicaron a Román, cambiando así, completamente, el sentido de uno de los cuentos. Hace poco escribí un relato breve, ¨Más¨, contando lo que me sucedió con Sunset Park de Paul Auster, ¨...la historia me estaba conmoviendo hasta los huesos cuando noté que la página siguiente a la 192, era la página 256 y que luego del capítulo que contiene esas hojas, aparecía nuevamente el mismo capítulo conteniendo las mismas hojas...¨-dice. Me quedé con las ganas de saber cómo terminaba esa novela pero fue ese error de impresión el que me llevó hasta otro libro igualmente disfrutable: Kafka en la orilla de Haruki Murakami. A esos autores no se les encuentra error aunque sus editores se empeñen en tenerlos y el acto de leer, con o sin errores es siempre gratificante y proveedor de experiencias maravillosas.

2) ¿Qué situación de su vida cotidiana encontró reflejada con sorpresiva exactitud en un libro, una película, una canción o cualquier otra obra de arte?

2) Bueno, creo que Siri Hustvedt en su libro El verano sin hombres, ¡ resume mi vida entera! Por otro lado es un hermoso libro con identidad muy femenina. Lo recomiendo.

2) ¿De qué lugar, personaje común o circunstancia en general que ofrece Mar del Plata se apropiaría para incorporarlo como pasaje central de alguna de sus obras?

3) El café Orión durante algún Festival de Jazz me parece un escenario ideal para mi próxima obra. Un grupo de músicos tocando, no ensayando, tocando durante horas, improvisando, sin tiempo, perdidos en sus instrumentos y en comunión con el sonido y el vaso de vino. Para fumar tendrían que salir a esa esquina que aunque ventosa -y en verano muy ruidosa- es la que les permite ver el mar mientras siguen escuchando al grupo de jazz, a sus amigos, tocando. Estos fumadores, en la soledad de la esquina se sumergirían en reflexiones y recuerdos de su propia vida. Bueno, esa esquina y ese café, pueden contar toda la historia de Mar del Plata, su intimidad.

3) ¿Cuál es el mejor diálogo que recuerda entre dos personajes de ficción?

4) En la novela El último encuentro, de Sándor Márai, dos hombres mayores que de jóvenes habían sido muy amigos, se reencuentran después de cuarenta años, para decirse ese secreto que guardaron por tantos años. El libro entero -si bien tiene un narrador omnisciente- es el diálogo entre estos dos personajes que sentados, frente a frente, libran una guerra sin armas, sumergidos en una lamentación nostálgica, resignada, con cuentas pendientes, viejos rencores y equivocaciones. El enfrentamiento entre amistad y pasión, razón y sinrazón, honor y rebeldía. Y por supuesto todo se debe a una mujer, la tercera en discordia. La novela es magistral.

5) Si le permitieran ingresar en una ficción y ayudar a un personaje, ¿cuál sería y qué haría?

5) Cada vez que leo o veo en el teatro alguna versión de Otelo, me sublevo. Entraría en el segundo acto, levantaría del suelo el pañuelo de Desdémona recién caído y le diría: ¨¡Qué descuidada! ¿No ves que por perder este pañuelo de morondanga vas a terminar muerta?¨ La obra sigue y yo no le grité a Desdémona, así que hacia el quinto acto entraría a la habitación del mismísimo Otelo que se pasea en camiseta alabando a Yago y le diría: ¨¡ Sos un tarado! Yago te está mintiendo, es un traidor! (cachetazo!) Por ser tan machote y escuchar al malvado éste vas a terminar mal! Desdémona te ama y es un pan de Dios. El pañuelo se le cayó en la escena dos y fue Yago el que armó todo este quilombo¨ La obra es una genialidad sin mis intervenciones, claro, así que al finalizar pienso que lo triste es que toda esa trama de celos, competencia, machismo y violencia que data del año 1600, sigue estando a la orden del día en nuestra vida real. Eso cambiaría, sí, me gustaría que cambiase.

6) ¿Recuerda haber robado un libro alguna vez? ¿Cuál o cuáles?

6) Si pido prestado un libro, lo leo. Si me gusta, ya no lo devuelvo a no ser que me lo reclamen expresamente. Al mismo tiempo, cuando presto un libro, lo considero perdido pero me alegro de que alguien más lo disfrute. Hace tiempo le presté Mr Vértigo, de Paul Auster, a una persona que quiero mucho pero que ya no veo, un hombre del que estuve enamorada. Me alegra que guarde en su biblioteca ese magnífico libro. Espero que lo haya leído. Que lo tenga en sus manos, que pase las hojas delicadamente con sus dedos mientras recorre con sus ojos cada detalle, lo comprenda completamente... me produce satisfacción. Es casi erótico.
En este momento estoy leyendo La leona blanca, de Henning Mankell, un policial exquisito. Lo tomé prestado de la biblioteca de mi tía Chichi, ella es mi proveedora y una gran lectora, además tiene plata y si bien tener una buena biblioteca no depende exclusivamente de esto, la cantidad de libros nuevos que un lector acumula en sus estantes es bastante proporcional a la medida de sus ingresos monetarios. O toma prestados muchos libros.

7) Un extraño hongo se esparce por su biblioteca y consume de manera irrefrenable los libros. Solo dispone de unos segundos para actuar y salvar a tres de ellos. Lo que usted hace para ganar tiempo es arrojar a la voracidad del hongo a otros tres libros. ¿Cuáles serían los sacrificados y cuáles los salvados?

7) Si ese hongo viniera, que se olvide de todos mis libros de Haruki Murakami pero sobre todo que no ose acercarse a Tokio Blues, ni a Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, mucho menos a Relatos reunidos de Hebe Uhart , Principiantes de Raymond Carver o cualquiera de los dos tomos de Obras Escogidas de Héctor Tizón. A Ella imagina de Juan José Millás no lo tengo en la biblioteca así que está salvado de antemano. Uh! Me pasé, ¿no? ¨Bueno hongo malvado, te puedo convidar un par de libros de Marcos Aguinis, creo que no me da ni para regalarlos, y la Enciclopedia Jakson completa, que data del siglo pasado y ocupa mucho lugar en los estantes. Provecho!¨

8- Se le concede la extraordinaria excepción de hacerle una única pregunta a uno de sus tantos escritores predilectos. ¿Qué le preguntaría?

8- ¿A Haruki Murakami?: ¨¿Te querés casar conmigo?¨ Si aceptara, ya estaría en condiciones de hacerle más preguntas, en la intimidad: querría saber si la tristeza de todos sus personajes es su tristeza. Creo que su respuesta daría origen a otro libro.

* Olivia Diab: Actriz, dramaturga, docente. Conductora y jurado inapelable de los Premios Concha Off. Sus textos y relatos los encontrás en www.notasdeolivia.blogspot.com Actualmente dos de sus obras Caí al Mar y SeBéCketteQuiereBeckett se encuantran en cartel en distnetas salas independientes de la ciudad.

viernes, 12 de febrero de 2016

Conversación.

-A qué te dedicás?
-Soy artista.
-Que prejuiciosa que sos con vos misma.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Sexismo solapado.


¨Se lo buscó¨, si se viste como se le canta.
¨Es una loca que se lo buscó¨, si tiene sexo como se le canta.
¨Se acostó con todo el mundo, era obvio que ésto le iba a pasar alguna vez¨, si no tiene pareja estable y tiene sexo cuando se le canta.

¨Es mentira, lo que pasa es que el tipo no le daba bola y ella estaba re caliente,¨ si el tipo le dio o no le dio bola y ella no le dio o le dio bola.
¨Es mentira ¿quien se la va querer cojer a esa?¨, si es fea.

Los comentarios siempre siembran duda acerca de la veracidad de la vejación sufrida y en definitiva, la culpa termina siendo de ella, indefectiblemente. No importa que la justicia finalmente- y en unos pocos casos- verifique el acoso, ¨moralmente¨ la víctima seguirá por el resto de su vida cargando la cruz, como una sombra que la persigue y le pesa, que la tortura y hasta le hace dudar, en ocaciones, cuán reales son esos comentarios. ¨¿Habré sido yo? ¿Me lo merezco? ¨  

Ellas, las otras, sus ex amigas, sus compañeras de trabajo,  sus conocidas y sus enemigas, todas  ellas mujeres, repiten los mismos comentarios, temiendo -a lo mejor sin saberlo, inconcientemente- que algún hombre, las confunda con esa y su reputación quede manchada.

Ellos no tienen problema en comentar en voz alta las mismas afirmaciones, pero además, huirán de la muchacha, la discriminarán por puta -si son machistas. Si pretenden no serlo (luchan contra eso que les es propio sólo por ser hombres) se cuidarán de acercarse a ella,   por precaución, no vaya a ser que algo de lo que se comenta sea cierto. No vaya a ser que se enamoren de una mujer que fue abusada, no vaya ser que ¨la loca¨ lo incrimine en alguno de esos horrores, no vaya a ser que les guste la fea, no vaya a ser que los otros machos crean al go raro..

Andarás vos.

El amor me volvió obsecuente. 
Y ahora andarás vos buscando esa palabra en algún diccionario
o en alguna dama como hiciste con la palabra hostil
y tu hostilidad.

No eras bruto, eras cínico;
y ahora andarás vos corriendo
a buscar esa palabra en algún diccionario
o en la cama de alguna otra dama,
hembra, fémina, doncella, joven, moza, señora,
o consorte extraviada por su original cónyuge,
y la entenderás o no.
(Ahora  que me va cayendo en cuenta  a mi).

Y no me valgo en la pena de decir mujer 
o compañera,
porque aunque ahora mismo aceleraras tu búsqueda hacia el significado
y si  incluso lo encontraras,
no podrías descifrarlo.
(No lo viste ni cuando el signo estuvo ahí).

No podrías descifrarlo, amor.
Y ahora andarás vos, buscando, buscando, buscando.

viernes, 29 de enero de 2016

Reconocimiento (o Conversación local -MDP)

X -Conocés a...
Z -No. Ni de facebbok la tengo.
X -Es la ex de..., que salía con..., que se  garchó a ...
Z -Ah, sí. Me cae mal. ¿Cómo se llama?
X -No sé.

martes, 29 de diciembre de 2015

Declaración o halgo.

La primera vez que nos vimos,
yo era hombre y te gusté.
Me mirabas fascinado,
buscando en mi mirada algo,
tratando de decirme:
¨Algo¨.

Yo, en cambio,
 trataba de conquistar
a  la secretaria del piso 12.
(Y yo entendí que ese algo no podía ser.)

Sintiendo tu mirada en la mía
y devolviéndote la mirada,
pensé en cantarte:
¨¿Quién es esa chica
pero esa canción que vino a mi mente
no correspondía en
género, número, ni tiempo verbal
a la situación dada, así que
no dije nada, que es como decir
hhhh.....

También pensé:
Qué cursi es todo lo que estoy pensando.

Es que no se me ocurría nada
inteligente qué decirte.
Ese algo, no se me ocurría.

Es que ¨algo¨ debiera escribirse
con H para adquirir jerarquía.

Quiero Halgo.
Dame una H.

Hay muchas palabras que
empiezan con H
como por ejemplo:
¨Hallar¨.

Hay varias palabras
que empiezan con ¨Hal¨

-aunque ahora
como en ese momento,
no se me ocurre ninguna
y tampoco ahora quiero googlear
porque se pasaría lo romántico-

pero ninguna palabra que empiece con Halgo.

En cambio con ¨Holg¨
encuentro un montón:
Holgazanear, Holgar, Holgorio..
Y todas las haría con vos.
También tomaría un helado, con H.
Y tendría charlas de buen Humor.

Humor es parecido a Amor.

También hay palabras que empiezan con otras letras
y que yo haría con vos.
Ahora mismo sólo se me ocurre una,
que ya es algo...

Cuando volví  a ser mujer,
y dejé de parecerte por lo menos interesante,
sentí las doce campanadas
de los doce pisos
que bajé corriendo
desde  el piso 12.

Yo calabaza.
Esa es la magia de ser otro.

Disculpá  el afano:
Actuar para vivir.

¨Me enamoré¨.
Nuevamente.










jueves, 22 de octubre de 2015

Bipolar

Están ahí. Se ríe.
¨Nos dejaron afuera¨
Recurre a su parte maníaca para salvar la situación.

Están ahí. Habla.
¨No es la muerte de nadie¨
Recurre a su parte maníaca para salvar la situación.

Están ahí. Bromea:
¨Un tropezón no es caída¨
Recurre a su parte maníaca para salvar la situación.


La miran. Baila.
¨Mañana será otro día¨
Recurre a su parte maníaca para salvar la situación.

Está sola.
Patea el banco.
Hunde el cuchillo.
Salta al vacío.
Humedece  los cables.
Aprieta el gatillo.


sábado, 10 de octubre de 2015

Roberto Juarroz Cuarta Poesía Vertical (1969)











Hemos amado juntos tantas cosas
que es difícil amarlas separados.
Parece que se hubieran alejado de pronto
o que el amor fuera una hormiga
escalando los declives del cielo.

Hemos vivido juntos tanto abismo
que sin ti todo parece superficie,
órbita de simulacros que resbalan,
tensión sin extensiones,
vigilancia de cuerpos sin presencia.

Hemos perdido juntos tanta nada
que el hábito persiste y se da vuelta
y ahora todo es ganancia de la nada,
el tiempo se convierte en antitiempo
porque ya no lo piensas.

hemos callado y hablado tanto juntos
que hasta callar y hablar son dos traiciones.
dos sustancias sin justificación,
dos sustitutos.

Lo hemos buscado todo,
lo hemos hallado todo,
lo hemos dejado todo.
Únicamente no nos dieron tiempo
para encontrar el ojo de tu muerte,
Aunque fuera también para dejarlo.


martes, 22 de septiembre de 2015

Andarás vos.

El amor me volvió obsecuente. 
Y ahora andarás vos buscando esa palabra en algún diccionario
o en alguna dama como hiciste con la palabra hostil
y tu hostilidad.

No eras bruto, eras cínico;
y ahora andarás vos corriendo
a buscar esa palabra en algún diccionario
o en la cama de alguna otra dama,
hembra, fémina, doncella, joven, moza, señora,
o consorte extraviada por su original cónyuge,
y la entenderás o no.
(Ahora  que me va cayendo en cuenta  a mi).

Y no me valgo en la pena de decir mujer 
o compañera,
porque aunque ahora mismo aceleraras tu búsqueda hacia el significado
y si  incluso lo encontraras,
no podrías descifrarlo.
(No lo viste ni cuando el signo estuvo ahí).

No podrías descifrarlo, amor.
Y ahora andarás vos, buscando, buscando, buscando.

viernes, 28 de agosto de 2015

Cierto.

Ciento por ciento: Siento.
























Óleo sobre papel (50 x 65 cm)

martes, 21 de julio de 2015

Ella se prohibió.

           Ella se prohibió volver a querer. ¨Son cosas de chicos¨-dijo. Y hace dos años que no tiene contacto alguno. No quiere. No puede. Hace poco estaba en una reunión, y alguien propuso el concurso de abrazos. Casi se desmaya. El animador tocaba un silbato y de inmediato toda la gente corría a abrazarse. Permanecían enlazados varios minutos y algunas personas, después de eso, se miraban a los ojos y se sonreían. Pensó en  zafar de aquel mal momento inventando una excusa pero no se le ocurrió ninguna que pudiera decir en voz alta sin aguar la fiesta. ¿Qué iba a decir: ¨No quiero que me toquen¨? Así que respiró hondo y se instaló a un costado bien periférico de donde comenzaba el juego, ¨Para que nadie me abrace¨- se murmuró varias veces, casi como rezando. Y parece que el rezo surtió efecto porque nadie se le acercó. 
         ¨No tengo deseo¨  intentó explicarme el otro día. ¨No se me para¨-bromeó. Y yo me despilfarré con todas esas frases hechas que dicen: ...tenés que abrirte..., ¨...ya va a llegar...¨,  ¨...tenés toda la libido puesta en tu profesión...¨ ¨...Ya te vas a enamorar y te va a venir todo el deseo junto..¨  
No quiere enamorarse más, me dijo. Ya se enamoró una vez y ¨esas cosas no se repiten¨- aseguró. Tomó la decisión un día y viene cumpliéndola hace dos años. Uno siempre se enamora de alguien que no conoce, se enamora de lo agradable que le resulta la  extrañeza de lo nuevo, de su tono, de lo extranjero y original de su forma. Yo creo que ella ya conoce demasiado. 
           

Sobrenatural

Compro un número para el sorteo que se hará más tarde. Es el 35. Atravieso todo el centro cultural. Entro al camarín. Me saco los dos enormes aros que suelo usar. Los guardo en el bolsillo de mi cartera. Me pongo el vestuario. Probamos micrófono. Todo listo. Salgo a escena. Hago mi número. Sale bien. La gente disfruta. Yo también. Nos reímos todos. Un niño del público me dice ¨No se dicen malas palabras¨. Cambio en el momento lo que resta del monólogo tratando de no decir malas palabras. Agrego: ¨Y como indica la profesión, el aviador voló, voló, voló.¨ La gente lo advierte, se divierte conmigo y con el niño. Vuelvo al camarín.  Cecilia está haciendo ahora su número de trapecio. Me vuelvo a vestir, ahora con mi ropa. Busco los aros en el bolsillo de mi cartera. Hay uno solo. La gente aplaude a Cecilia. Pienso ¨Lo perdí, como siempre¨. Salimos las dos juntas a saludar al público. Aplausos. Salgo de la sala, atravieso un patio, llego al barcito. Pido un vino y dos empanadas. Me siento en la mesa más cercana a la puerta de salida (la única libre) junto a dos personas más. Soy Antonia, soy Facundo. Hola, digo, yo soy Olivia. Sí, te vimos. Marcela comienza a cantar los números del sorteo. Comento  ¨...perdí un aro y mi número 35¨. Sale el número 36. Marcela entrega un premio, es un frasco de miel. Mete la mano en la bolsa. Saca el número 36. Entrega otro premio, es una alhaja preciosa. Todos aplauden a los ganadores. Digo: el número 36 salió dos veces. Marcela dice: ¿sí? ¨Seguidas¨- agrego. Marcela dice: Sí. Siguen sacando números. Compro tres números más. Me cercioro de que ninguno sea el 36. Vuelvo a comentar: perdí mi 35. ¨El pajarito¨ dice Facundo. Marcela canta: ¡34! la gente aplaude. Un grupo de personas reunidas en el lugar donde de cuecen las empanadas se ríe a carcajadas. Desde ese mismo lugar una de ellas pregunta a todos los presentes: ¿Alguien perdió un aro? Sí, yo-digo. Se ríen. Estaba adentro de la jarra de jugo- me dicen. Voló, como el pajarito y como mi número 35. 

miércoles, 15 de julio de 2015

Andarás vos.

El amor me volvió obsecuente. 
Y ahora andarás vos buscando esa palabra en algún diccionario
o en alguna dama como hiciste con la palabra hostil
y tu hostilidad.

No eras bruto, eras cínico;
y ahora andarás vos corriendo
a buscar esa palabra en algún diccionario
o en la cama de alguna otra dama,
hembra, fémina, doncella, joven, moza, señora,
o consorte extraviada por su original cónyuge,
y la entenderás o no.
(Ahora  que me va cayendo en cuenta  a mi).

Y no me valgo en la pena de decir mujer 
o compañera,
porque aunque ahora mismo aceleraras tu búsqueda hacia el significado
y si  incluso lo encontraras,
no podrías descifrarlo.
(No lo viste ni cuando el signo estuvo ahí).

No podrías descifrarlo, amor.
Y ahora andarás vos, buscando, buscando, buscando.

martes, 9 de junio de 2015

Conversación 5

A- Hola: llamo para pedir que den de baja mi línea.
X- Buenos días, ¿por qué motivo?
A- Porque no la quiero más.
X- Dígame el motivo, así veo cómo puedo ayudarla.
A- El motivo es que no quiero más esta línea.
X- Sí, eso le entendí pero yo le estoy preguntando por qué.
A- Porque no la quiero más.
X- ¿Y cuál es el motivo? Así yo podría ayudarla.
A- NO quiero más esta línea. Usted me podría ayudar, dándole de baja.
X- ¿Pero qué problema tuvo con la línea?
A- Cuando quiero hablar con alguien, no puedo, y tengo que hablar con ustedes. No quiero hablar más con ustedes. Así que quiero darle de baja a esta línea.
X- ¿Y por qué no puede hablar con otras personas?
A- Puedo hablar sólo con la línea de atención al cliente de Claro. Ya reclamé muchas veces. Hoy perdí prácticamente toda la mañana hablando con diferentes personas de Claro, explicándoles lo mismo ¡ Así que ahora, lo que quiero es que me den da baja la línea!
X- ¿Por qué me grita? Estoy tratando de ayudarla.
A- Usted puede ayudarme dándole de baja a esta línea.
X-...
A- ¿Puede darle de baja o no?
X- Si usted me dijera por qué.
A- Si vos no podés, ¿pordrías pasarme con alguien que pueda?
X- ¿Con quien quiere que le pase?
A- No sé, con el señor Claro pasame si querés ¡forra!!
X- (Cortó)
A- (Volviendo a llamar) Buenos días, te llamo porque quiero dar de baja esta línea.
X- Déjeme corroborar si registra deuda. (música durante 2 minutos) No, no tiene deuda. Usted está en condiciones de dar de baja.
A- Genial. Dame de baja entonces.
X- ¿Nombre y Apellido?
A- (se lo dice)
X- ¿Motivo por el cual quiere dar de baja su línea?
A- No la quiero tener más.
X- ¿Tuvo algún problema?
A- Sí, y ya se lo expliqué a las cuatro personas que me atendieron en los llamados anteriores. No tengo tiempo ahora de volverte a explicar. Sólo quiero darle de baja.¿Tengo que tener un motivo? Inventalo si querés.
X- No se ponga nerviosa. Sólo dígame cual fue el problema.
A- Mi problema es que quiero dar de baja esta línea y ustedes ¡NO ME DAN DE BAJA LA LÍNEA!!
X- Espere  que le paso con otro operador (música durante tiempo interminable)
A -(Corta)

miércoles, 13 de mayo de 2015

Déjeuner du matin de Jacques Prévert

Il a mis le café 
Dans la tasse 
Il a mis le lait 
Dans la tasse de café 
Il a mis le sucre 
Dans le café au lait 
Avec la petite cuiller 
Il a tourné 
Il a bu le café au lait 
Et il a reposé la tasse 
Sans me parler

Il a allumé 
Une cigarette 
Il a fait des ronds 
Avec la fumée 
Il a mis les cendres 
Dans le cendrier 
Sans me parler 
Sans me regarder

Il s'est levé 
Il a mis 
Son chapeau sur sa tête 
Il a mis son manteau de pluie 
Parce qu'il pleuvait 
Et il est parti 
Sous la pluie 
Sans une parole 
Sans me regarder

Et moi j'ai pris 
Ma tête dans ma main 
Et j'ai pleuré

lunes, 27 de abril de 2015

Votoxina

Un montón de votos.
Votos Botox.
Votos ¨bota¨.
Tu voto rebota  y
a mi me explota.
(A todos nos explota
tu voto-bota).
Tu voto
bota todo a la basura;
vota a la basura, toda.
Votos Botox.
Todavía hay un montón.
Inmunodeficiencia adquirida,
ingerida,
inyectada,
inoculada.
Votos.
Toxina.

jueves, 23 de abril de 2015

Mi territorio

Nos vimos a nosotros mismos
dándonos a luz.
Y con toda esa felicidad de haber sentido
la calidez de la tierra acariciada por el sol
nos susurramos:
¨Hay que echar raíces.¨
Y las raíces aparecieron.
Nos susurramos:
¨Este tallo tiene que crecer¨
Y la columna se empezó a expandir,
y sentimos cada vértebra robustecerse
para quedar en pie.
¨Estas hojas deben abrir.¨
Y desde el pecho se nos abrieron
los brazos, las manos, los dedos.
Soy una semilla.
Nos contemplamos dándonos a luz.
CRECIMOS.
Soy un árbol.

sábado, 11 de abril de 2015

Más.

Resulta que tomé prestado Sunset Park de Paul Auster, de la biblioteca de mi tía Chichi. Resulta que Miles Heller, el joven protagonista de la novela, de veintiocho años de edad,  hacía ocho había huido de su casa y de todos los vínculos que lo unían al mundo que había conocido hasta entonces, con una sola y breve nota de despedida para sus padres. 

La historia me  estaba conmoviendo hasta los huesos cuando noté que la página siguiente a la 192, era la página 256 y que luego del capítulo que contiene esas hojas, aparecía nuevamente el mismo capítulo conteniendo las mismas hojas. 

Total que no me aguanto las ganas y la sensación angustiante de no saber si Miles se reencontraría con su madre actriz y su padre editor y me voy directo a la librería a reclamar que me devuelvan la parte de la historia que me faltaba -que le faltaba al libro- con la reciente factura de compra que mi tía conservaba y me facilitó.

Resulta que todos los ejemplares de que tenían en esa librería eran idénticamente contrahechos como el que yo sostenía en mi mano y el señor que me atendía (al que llamaré Fray Mocho), no esperaba recibir una partida nueva en los próximos seis meses. Fray Mocho me ofrece cambiar el libro por algún otro título del mismo precio. Espero encontrar algún otro título del mismo autor, pero esos títulos tienen otros precios- grandes precios.



Resulta que el único libro que me interesa y que coincide en costo con Sunset Park, es casualmente uno que me  recomendó mi prima Roxana, cuando al leer un fragmento de uno de mis cuentos me escribió: ¿Leíste Kafka en la orilla? 




Y ahí estoy yo, llevándome a Kafka,trocando a Paul por Murakami sin entregarle a Fray ni un solo centavo-y muy agradecida con mi tía Chichi que cuando le cuento toda esta parte de la historia me dice: No me lo devuelvas, te lo regalo.



Resulta que el joven protagonista que no se llama Kafka pero se apellida Tamura, también huye de todos sus vínculos pero sin dejar siquiera una nota a su padre escultor. Tal vez está buscando a su madre.




No sé bien por qué pero es la  primera vez que  puedo imaginarme a un personaje de Murakani como japonés; en general me los imagino occidentales sin importar que se llamen Toru Watanabe, Hajime, Okada  o Takahashi. Justo le vengo a ver cara de japonés a este personaje que se hace llamar Kafka!!




Me pregunto si la traducción del libro tendrá algo que ver con lo que piensa Haruki en japonés (seguramente después lo piensa en inglés). 



El libro está completo con sus 714 páginas- no le falta ninguna hoja. Resulta que durante todo el tiempo que me lleva la lectura pienso mucho en mi hijo.  


Kafka en la orilla es apasionante y además, es el texto que tenía que leer.Resulta que echa luz sobre mi obsesión por los mundos paralelos: La metáfora recíproca. 

Resulta que hoy terminé de leer el libro y mi hijo, Ignacio, volvió a casa.







lunes, 6 de abril de 2015

Caminando

                  Por un momento se detiene a pensar sobre la relatividad del tiempo pero es inútil, la teoría de Einstein no está al alcance de su entendimiento, así que se limita a reordenar los sucesos tal como los ha vivido. 
                 La fiesta estaba terminando pero todavía circulaban varias personas por la pista de baile. Sara se acercó al mostrador y se puso a conversar con el muchacho que atendía y su mujer. Pidió una cerveza de litro. Franco se acercó un poco a la  barra y bastante a Sara, luego  lanzó la pregunta al aire  ¿Dónde es el baño?  con intención de molestarla. Todos se dieron cuenta pero disimularon y el muchacho del mostrador murmuró levantando el dedo índice: Por allá. El instante fue incómodo para los tres pero más para Sara que comprendió que todos sabían lo que Franco le había hecho hacía ya varios años. El hecho seguía allí, todos al verlos instalaban en el aire esa patética duda ¿Será verdad? 
        ¿Cuánto pudo haber estado pensando Sara sobre esa sensación? ¿Cuánto pensamiento puede entrar en unos segundos? ¿Las palabras pensadas son más cortas que las mismas palabras expresadas en el mismo orden pero habladas? ¿Cuánta distancia es un poco y cuánto es bastante? Porque Sara pensó ¨Se hacen los que no saben porque les doy vergüenza. Creen que no me doy cuenta que yo sé que ellos saben pero que tienen sus dudas ¿Soy patética o los patéticos son ellos? Pensó todo eso durante los escasos segundos que la mujer del muchacho de la barra le servía una cerveza en el vaso plástico de un litro. Tomó el vaso y al darse vuelta ya no quedaba nadie en el salón de baile de la fiesta. Retrocedió un paso. Se observó a sí misma. Vestía un solero negro escotado y bastante corto. El mismo era holgado pero a ella le quedaba ceñido al cuerpo porque lo había comprado de un talle menos al que le correspondía ¿Qué talle le corresponde a cada uno? ¿Quién decide que el vestido corresponde si es holgado y no corresponde si está ajustado al cuerpo?  
                      Se sacó los zapatos de taco, los colocó en una bolsa de papel y se puso unas sandalias cómodas.  Se dirigió hacia la salida, por donde hacía unas horas había ingresado ¿Puede una misma puerta conducir a espacios y tiempos tan diferentes? En la puerta se cruzó con una pareja de conocidos ¿Te acercamos a algún lado? No, yo ya me voy, les contestó Sara con su vaso de litro lleno de cerveza y empezó a caminar. ¿Dónde es ¨algún lado¨? Al cabo de unas horas, o de una hora, o de unos minutos, decidió que no sabía dónde estaba. Tomó su celular y llamó a Adela que la atendió somnolienta ¿Qué te pasó?- preguntó Adela.  Se fueron todos, no sé cómo. Quedé yo sola. - respondió Sara.
                 La batería del teléfono resolvió que la conversación debía terminar y se agotó, así que Sara volvió a caminar durante algún tiempo. ¿Dónde van los mensajes que uno elimina? ¿la gente que muere  vive junto a esos mensajes? ¿Por qué la gente le habla a sus seres queridos muertos desde su Facebook? Se detuvo cuando se encontró frente a su colegio secundario. -Ahora ya sé dónde estoy. Se sentó en el primer escalón de la gran fachada y tomó unos tragos. Pensó cuán atinado había sido sacarse los zapatos de taco, habría sido difícil caminar tantas cuadras con ellos ¿Cuántas cuadras es lejos? Con las sandalias  el recorrido había sido corto. Tomó otro sorbo y volvió a caminar. Llegó hasta la casa donde vivían dos de sus amigos a los que hacía muchísimo tiempo que no veía  ¨¿Cuánto es muchísimo tiempo? No los veo desde el 10 de mayo del 2014. Casi un año. Tal vez sea poquísimo tiempo para ellos que no han mostrado ningún indicio de haberme extrañado. Tal vez para ellos es mucho tiempo, tanto tanto que yo no existo en sus vidas ni en sus recuerdos.¨ Tal vez creen que Sara está muerta. Tal vez han estado mandando mensajes al espacio virtual donde piensan que Sara  está, ahora que ya no está porque en sus mentes, ella está. ¨Si ya no estoy ¿Cómo harán ellos para mandarme sus mensajes?¨  Tal vez por eso la mayoría de la gente piensa que es mejor decir las cosas a sus seres queridos cuando todavía están entre ellos. ¨Si una persona se muere y no podemos dejar de recordarla y evocarla en todas nuestras conversaciones y pensamientos ¿sigue entre nosotros?¨ Golpeó la puerta despacio, tanto como para que no la escuchasen ni le abrieran, pero como para convencerse de que ella golpeó. 
              Tomó otros sorbos de cerveza. Siguió caminando hasta la casa de Román. Antes de tocar timbre, calculó que serían las cinco de la mañana, aunque no sabía de que día porque no estaba segura sobre cuántos días había caminado. Uno camina sobre sus días- pensó. Se terminó la cerveza de un trago. Suspiró hondo: ¿qué voy a hacer si me abre? Tocó timbre. El perro ladró. Tocó timbre. El perro volvió a ladrar. ¨No va a abrir porque tiene miedo. No va a abrir porque sabe que soy yo. No va a abrir porque no está.¨ Tocó el timbre por tercera vez. El perro siguió ladrando. ¨Me está espiando por la mirilla de la puerta. O tal vez ni se tomó el trabajo de levantarse porque ya sabe que soy yo. O a lo mejor no está. Está.¨  Sara se sienta en el umbral de la casa de Román. Llora durante un rato para que salga el sol. Cuando la claridad asoma, se pone de pié. Vuelve a caminar. Llega hasta su casa. Se duerme para siempre. Al instante se despierta. Por un momento se detiene a pensar sobre la relatividad del tiempo pero es inútil, la teoría de Einstein no está al alcance de su entendimiento, así que se limita a reordenar los sucesos tal como los ha vivido.
¨ ¿Qué voy a hacer si  no me abre?¨

Irreductible

Que me ame sin esfuerzo pero con exageración.
Que le guste leer el diario de hoy  y a Murakami.
Que si aún no leyó Rayuela, lo haga sin enamorarse de La Maga.
Que el personaje que más le guste de una película que compartamos no sea una mujer hermosa.
Que tenga todos los dientes.
Que sea limpito.
Que no le incomoden mis silencios.
Que sepa hablarme cuando puedo escuchar.
Que no necesite contar mentiras.
Que escriba.
Que me mire a los ojos y sonría.
Que me pregunte qué me pasa.
Que se vaya cuando necesite estar solo.
Que vuelva.

Que me ame sin esfuerzo pero con exageración.
Que le guste leer.
Si aún no leyó Rayuela, que lo haga.
Que no le incomoden mis silencios.
Que sepa hablarme cuando puedo escuchar.
Que no necesite contar mentiras.
Que escriba.
Que me mire a los ojos y sonría.
Que me pregunte qué me pasa.
Que se vaya cuando necesite estar solo.
Que vuelva.

Que me ame sin esfuerzo pero con exageración.
Que le guste leer.
Que no le incomoden mis silencios.
Que sepa hablarme cuando puedo escuchar.
Que no necesite contar mentiras.
Que escriba.
Que me mire a los ojos y sonría.
Que me pregunte qué me pasa.
Que se vaya cuando necesite estar solo.
Que vuelva.

Que me ame sin esfuerzo pero con exageración.
Que sepa leer mis silencios sin incomodarse.
Que no necesite contar mentiras.
Que escriba.
Que se vaya cuando necesite estar solo.
Que vuelva.

Que me ame sin esfuerzo pero con exageración.
Que no necesite contar mentiras.
Que escriba.
Que se vaya cuando necesite estar solo.
Que vuelva.

Que me ame sin esfuerzo pero con exageración.
Que se vaya cuando necesite estar solo.
Que vuelva y que no necesite contar mentiras.

Que me ame sin esfuerzo pero con exageración.
Que se vaya cuando necesite estar solo.

Que me ame sin esfuerzo pero con exageración.

Que me ame.

Que vuelva.







martes, 31 de marzo de 2015

La bicicleta lV

Pensá. Pensá. Pedaleá y pensá. Desafiate a recordar un momento en que te hayas sentido plena. Fuera angustia!!

Creo que fue Puré Tantáneo el que consiguió el trabajo, o tal vez Manga Lalarga, la cosa es que los tres estábamos desbordados de alegría. Nos reunimos un par de veces a ensayar en el teatrito de la calle Córdoba; encontrarnos ahí nos daba cierta seguridad porque allí mismo fue donde nos habíamos conocido hacía poco, con otros nombres y otra forma de vestirnos. Ese sábado de agosto llegó soleado y cálido, casi festejándonos, tan contento como nosotros, que nos lanzábamos solitos a nuestra primera función.

Un día hermoso como el de hoy. Hoy puede ser una gran día planteátelo así...

Manga Lalarga nos pasó a buscar por el teatrito bien temprano. Habíamos dejado todo preparado la noche anterior: el baúl con los elementos de magia, las tres valijas -siempre bien ponderadas y salvadoras de todo riesgo-, los instrumentitos musicales, nuestros vestuarios, un biombo para los trucos de Puré, ¡listos! Llegamos puntuales. La función fue realmente sencilla y mágica, sin tantos trucos. Nos divertimos mucho. Las maestras nos agradecieron enormemente, y nos pagaron.

Eso fue genial.

Manga Lalarga, previendo que ibamos a terminar justo al mediodía, había preparado unos sandwiches de jamón, queso y tomate y había cargado en su auto tres reposeras. Compramos unas gaseosas por ahí y nos instalamos en Parque Primavesi.  Comimos en silencio, a la sombra de un árbol. Por momentos nuestras miradas se cruzaban y adivinábamos en el otro la misma satisfacción y nos daba risa, risa de felicidad.
 

Ya está. Ya me siento mejor.

martes, 3 de marzo de 2015

Reafirmación de la negación.

-¡No entiendo por qué no estamos juntos! No te das cuenta que  tenemos eso que... cuando dos personas se... nos re... nos super.... ¿Cómo se dice?

-Complementamos.

-¡Eso! ¿Ves? ¡Nos super complementamos!

domingo, 8 de febrero de 2015

Balance (31/12/2006)

           Cada año, el último día del año, hago un balance de lo que fue. Estadísticamente los años vinieron aparejados: uno de cal, uno de arena, sólo que los de cal fueron terriblemente más pesados y más largos que los de arena.
          Hoy, hago un balance de este año que se termina y me encuentro con un desvío no muy standard: tenía que ser un buen año, uno de arena. Sin embargo no fue tan de arena. Tampoco se repitió un terrible desierto de cal. Termino el año sumergida en lo que siempre quise (lo mio es puro teatro) pero habiendo tenido que pasar por interminables enrosques de mi cerebro que me hacían creer que mi dirección debía ser otra, ¿la equivocada? (cómo saberlo? una vez que uno toma la decisión, nunca sabrá qué podría haber sido si hubiera tomado otra. Uno nunca sabrá si las cosas hubieran cambiado nuestro destino de haber corrido otra suerte, o si hubiëramos tenido otra suerte de no haber seguido tal o cual destino.  Imagínense qué hubiera sido de Cenicienta si no hubiera perdido el zapatito) 

             Entre tanto mi abuela decidió irse y yo estaba sumida en mí misma, con poco dinero y demasiado trabajo no pude llegar a despedirme. Seguí trabajando. Unos meses más tarde decidió irse la madre de una buena amiga. Necesité estar con ella; lloré a su madre -a la que nunca había conocido-como si fuera la mía, o mi abuela.  Esos fueron tiempo duros. Con mi abuela, y la madre de mi amiga, vi alejarse a mi amiga. Dejé todo y seguí trabajando. 
              Un tiempo más tarde, me sentí aliviada cuando una desconocida me llamó para compartir escenario. Surgió una gran amistad. Luego me llamó otra, y también acepté su amistad y su escenario. Y empecé a dejar de trabajar. Milagrosamente, se redujeron mis problemas monetarios.  Y dejé otro trabajo. Y me animé a volver a aquello que había abandonado. Luego, un mensaje de una desconocida; me invitaba a escribir junto a otros. Acepté gustosa la invitación y la amistad de todos ellos.  Y escribí y dejé otro trabajo. En octubre, pude finalmente ir a despedirme de mi abuela. No la encontré.  Me sorprendió una habitación sin cama, ni mesa de luz. Una biblioteca armada a la ligera y un televisor en medio  de cuatro paredes vacías para disimular, para tapar el abandono que dejaron ella y sus muebles en el espacio. Abracé a mis hermanos que no veía hacía tiempo y a amigos que no abrazaba hacía más de veinte años. 
Estábamos todos, iguales y felices de encontrarnos. Fue una fiesta.  Conversamos banalidades, sentados en esa extraña habitación casi vacía pero llena de ella. 
                 De regreso a casa, en el micro, sentí que este año que me estaba sucediendo no era un año más, sino el comienzo.

Abuela: Gracias por todos estos años. Ahora tengo que empezar a vivir sin vos.