viernes, 11 de agosto de 2017

Lluvia mala

Lo que más me molesta es que
no hayas venido a verme.
No tanto por el hecho de
que no hayas venido efectivamente
sino por el contrario, viniste.
Tarde.

Lo que más me molesta es que
hayas venido a verme tarde.
Calulando mal el horario
 para llegar
a no verme
porque llegaste
tarde.

No viniste a verme
sino a vigilarme
como si yo fuera una bicicleta
que se deja atada a un árbol
o a un poste de Telefónica
-en su defecto.
Como si fueras dueño de esa bicicleta
o moto o auto,
que soy yo
y no tu auto, al  que cuidás
aunque no lo ates con cadena
porque tenés alarma que te indica
si alguien se lo quiere llevar
y cuando no lo usás lo dejas bajo llave
en un garaje o
en un estacionamiento pago
porque es de tu propiedad.
Yo no.

Lo que más molesta es que
viniste y no me viste o
me viste a destiempo porque
yo ya no estaba donde tenías
que verme.
 Y al final te quise
igual.

Y ya en casa me di cuenta
que a lo mejor tenías razón
y mientras cenábamos
miraba cómo masticabas
y lo bien que te había quedado
el diente después de
la ortodoncia
y lo feliz que eras
con tu sonrisa nueva
y pensé:
Tiene razón.
Su dentadura es más importante
que este poema.

Lo que más me molesta
es que no hayas venido hoy
tampoco, o también.
Y afuera llueve como
loco y dicen que la lluvia
borra la maldad y a mi
me gusta eso pero ahora
siento que eso no es verdad,
es sólo una metáfora
y mañana serán las elecciones
que se llaman PASO
y veremos cuantos buenos
quedan.
Uno ya está desaparecido
y otra está presa porque es india.
Y mujer







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