jueves, 14 de junio de 2012

Olvido


                Al lado de Simón, del lado contrario al mío, está acostada otra mujer. Bueno, no es "una mujer", es una muchacha que apenas conozco, es muy bella pero   una bruta, inculta… un arado que no sabe hablar. No entiendo cómo es que llegó hasta mi cama y mucho menos cómo es que Simón lo permitió. Simón está  rarísimo!, no, no es Simón. Tiene el cuerpo de él pero no es. Es un desconocido que tomó sus formas, pero a mi no me engaña. Por qué este desconocido está ahora en mi cama con esa mujercita?  Está  excitadísimo pero no se atreve a tocarla, el deseo se le ve en la piel, en los ojos entornados, en la respiración, pero sobre todo en los labios. Cómo me angustio cuando me doy cuenta que me los había olvidado... a  los muertos.

            Por la tarde fuimos hasta lo de mis padres. El tema no se mencionó, ni nuestro aire estuvo viciado de indirectas. Lo sucedido en la mañana carecía de importancia. No estábamos molestos y yo  sólo quería recordarlos. Por eso fuimos hasta allí: Simón prometió ayudarme a recordarlos.

          Simón y yo, sentados solos en aquella cocina, en silencio, observamos los detalles: Las sartenes de cobre sobre las paredes, el pato que dibujado por el nudo del revestimiento de madera veteada, el Moulin Rouge de Toulouse Lautrec. Siempre me pareció que el hombre gris estaba fumando un habano, recién hoy me doy cuenta  que el puro que yo veo en su boca es, en realidad, la pantorrilla levantada de la bailarina descocada.  Y el narigón amarillo? No es el inspector Clusoe espiando el prostíbulo? Mi mamá tiene razón, es un instrumento, a lo mejor un trombón, o más bien perecen luces…“Les mescredis et samedis bal masqué”  Debe ser una máscara que Toulouse no supo pintar. Mi madre es una máscara.

           La cocina se llena de parejas risueñas que bailan y beben. Para fumar se retiran a la calle. En esta casa no se fuma. Terror, correrías. Todas  esas personas de pulmones viciados entran juntas a esconderse,  peleando con su respiración perezosa. Tengo  mucho miedo. “Le Goule”  quiere entrar.  Vibran las paredes, la puerta se inflama, plaf, plaf, plaf!!! Las luces y mi corazón  titilan…

        Simón no está dispuesto a todo por salvarme: él provocó este espanto y ahora se lamenta: “Lo invité a tu casa pero le di mal la dirección. No quería que viniera pero no pude decírselo. Está enojado. Tu fantasma está enojado.”  Simón quiere resarcir su equívoco y quema pañuelos sobre la hornalla. El hechizo de La bella Durmiente no se disuelve  quemando esos pañuelos. Los hechizos  de Simón… A veces también me olvido de ellos…

-Te olvidás ?- Max abre la boca e interrumpe el sueño por primera vez.
- Me olvido de los muertos y de los hechizos de Simón.
- Los muertos?
- Me angustio cuando me doy cuenta que me los había olvidado. Entendés?
- Explicame.

-Vivo, así, como cualquier vivo. Días normales. Trabajo, hago las compras, me encuentro con amigos. Atiendo mi casa. Vivo "común". Un día, sin saber por qué, me acuerdo de los muertos y me doy cuenta que estuve viviendo "normalmente"  todo ese tiempo sin recordarlos, como si no hubieran muerto. Me siento culpable de haber naturalizado ese hecho.

- Serán muertos por los que ya hiciste el duelo suficiente.
- Entonces por qué me angustio? 
- Porque los fantasmas de Simón…
- Fantasmas?? No son de Simón, no son fantasmas. Son mis muertos- Laura cree que es clara, no comprende que alguien no pueda entenderla. –No hablé en ningún momento de los  "fantasmas de Simón" , estoy hablando de mis…
-No es lo mismo buscar a un espíritu que a un fantasma?
-NO, un espíritu es un ente que circula pero no lo vemos...
- Y un fantasma?

-Vos me confundís! Los "fantasmas" tuyos hablan de otra cosa. Vos decís "fantasmas de Simón" pero no estás hablando de la abuelita de Simón que se murió hace dos mil años. No sé...hablás de los miedos de Simón?
- Puede ser. O de los tuyos…
- Y yo estoy hablando de mis muertos! De MIS MUERTOS. Simón quiere tranquilizarme, pero les dio la dirección equivocada! Así nunca voy a encontrarlos! No se van a salvar…

-Y de qué se tienen que salvar tus muertos?
-Del olvido. Yo no conozco a mis muertos y si los olvido… van a desaparecer para siempre.


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